• Rafa Salomón

El amor es ciego

-Pero ¿Qué le dio? -¿Qué no se da cuenta? -Son la pareja dispareja


El amor nos vuelve ciegos, sordos y si caemos en ese estado químico, nuestra voluntad se ve afectada cuando se trata de amar a alguien en términos de pareja. 

El amor tiene que ver con las creencias y los valores. El enamoramiento, son una serie de reacciones químicas producidas en diferentes regiones cerebrales que nos hacen tener una percepción idílica de una persona. 

El amor es el origen, el fin, el medio, es el todo y en ocasiones la nada. Es la alegría que estalla o la tristeza que lápida toda la esperanza. Los seres humanos no somos nada sin amor y lo han pronunciado los hombres más violentos de la historia.

Es el sentimiento que ha liberado batallas, guerras, enemistades y ha unido pueblos, ha creado lazos fraternos, ha permitido hablar de perdón ante las acciones más inhumanas.

El amor nos transforma, nos hace hacer, decir y actuar de las formas en las que jamás hubiéramos imaginado y es que por amor, somos capaces de realizar las locuras más grandes.

Las complicaciones de este sentimiento son tan variantes y es que si “cada cabeza es un mundo” entonces, podemos decir que, “ cada corazón tiene su manera de amar”.

Por ese sentimiento alcanzamos las nubes y también nos estrellamos contra el suelo sin piedad, cuando nos “quitamos la venda de los ojos” comenzamos a ver la realidad, sin fantasías, sin máscaras, tal cual, entonces esos niveles de química en nuestro cuerpo nos recuerdan que no existen los seres humanos excepcionales, que todos somos iguales.

El amor en sus diferentes formas y percepciones, es comprender que cada uno de nosotros lo experimentamos con locura desbordante y a nuestra manera, entender la forma de sentir el amor desde la espiritualidad, la ciencia y la psicología es necesario y urgente.

Los comentarios sobran cuando se trata de poner razón al corazón, lo que sí es cierto y la ciencia lo confirma es que en el amor no hay nada escrito.

“Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que este”. Marcos 12-31

Todos los derechos reservados Maurilio Suárez Ortiz  >  CONTÁCTANOS